|
MUERTE DE ADÁN
Ha comenzado la derrota de los nombres.
Sólo hablo de mí, de mi distancia.
Los animales pasan, me lamen, pero yo no recuerdo
qué sonidos interpuse una vez entre sus cuerpos y el mío.
Pasan y me abandonan, conocen la proximidad del invierno.
El más hermoso de ellos permanece.
Con dedicación moja mi frente, sostiene mi cabeza,
despacio me besa los labios.
La escucho sollozar,
presiento que ella cerrará mis ojos,
de ella será mi última palabra olvidada.
(tomado de Poemania)
|